La Dirección General para la Cultura del Agua se encarga de generar y ejecutar las políticas, planes, proyectos y estrategias para la construcción de una nueva cultura del agua, que coadyuve a la sensibilización y concientización de una ciudadanía critica, a la formación productiva para el fortalecimiento del sistema integral de las aguas y al fomento de los saberes identitarios del pueblo para su preservación como manifestación, organización o patrimonio cultural material o inmaterial de las aguas.

La dirección general para la Cultura del Agua, está constituida por tres direcciones de línea:

  1. Dirección para la Siembra Educativa del Agua
  2. Dirección para la Formación Productiva
  3. Dirección para el Fortalecimiento de los Saberes Identitarios del Agua.

1-.DIRECCIÓN PARA LA SIEMBRA EDUCATIVA DE LAS AGUAS

Propiciar procesos de sensibilizarnos y concienciación desde la siembra, cosecha, tratamiento, distribución, uso responsable y eficiente del agua, partiendo de una educación contextualizada y transformadora en los distintos niveles y modalidades del sistema educativo.

2-.DIRECCIÓN PARA FORMACIÓN PRODUCTIVA DEL AGUA

La Dirección para la Formación Productiva del Agua impulsa los espacios de formación, investigación e innovación vinculados al proceso social, científico y tecnológico del agua, que permitan  aumentar los niveles de eficiencia y productividad del sector hídrico.

3-.FORTALECIMIENTO DE SABERES IDENTITARIOS DEL AGUA

Fomentar y difundir los saberes y las prácticas identitarias del pueblo vinculadas a las aguas, para la preservación de sus manifestaciones, tradiciones, luchas y patrimonios materiales e inmateriales que tributen a la revaloración de la historia de las aguas en el país

Estas tres direcciones, desarrollan sus líneas de acción bajo la premisa de  fomentar los valores y conceptos necesarios para la construcción de una nueva cultura del agua, capaz de reconocer y valorar este vital liquido como un derecho humano y no como una mercancía, como un recurso estratégico para la Patria, del cual se debe impulsar el conocimiento y los saberes de las aguas para alcanzar la independencia de su proceso productivo, y como un elemento que impulsa la organización comunitaria para la gestión y cogestión de los servicios, teniendo como fin último la transferencia del servicio a la comunidad organizada y emerja el  gobierno popular de las aguas.